El peso de la tradición
Desde hace siglos, la tradición indica que la novia debe llevar el día de la boda algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul. Esta costumbre nació en Inglaterra donde las novias debían colocar también un penique en la horma de su zapato para asegurar que la andadura matrimonial fuese feliz y rica en bienes materiales. Aunque pueda parecer que la tradición se ha ido perdiendo con el paso de los años, a día de hoy son muchas las novias que la mantienen y eligen sus complementos como el velo de novia, las joyas o los zapatos en función de esta costumbre.
ALGO VIEJO
Lo viejo tiene una representación muy especial, porque significa que la novia está dejando atrás su anterior vida para dar paso a la nueva experiencia del matrimonio con su marido. A su vez, también significa la continuidad con las costumbres de la familia y, por ello, madres y abuelas suelen ser las personas que regalan a la novia este complemento, que, dado su valor emocional, cobra especial importancia. Puede ser un velo, un pañuelo enrollado en el ramo de flores, unos mitones que den personalidad al look o una joya que signifique algo especial para la familia.
ALGO NUEVO
El objeto nuevo elegido representa todo aquello que la feliz novia aporta al matrimonio, así como el optimismo de cara al nuevo camino que está a punto de emprender. Estrenar vestido y accesorios es uno de los grandes alicientes para la novia, por esa razón, seguir esta costumbre resulta muy sencillo. Un par de zapatos de novia nuevos, un delicado bolero o un llamativo tocado que permitirán a la novia definir su look y transmitir las peculiaridades de su carácter a través de su imagen son excelentes opciones para cumplir con la tradición. En cambio, si la novia desea pasar más desapercibida puede optar porque aquello nuevo sea, por ejemplo, un conjunto de lencería o una pequeña pieza de joyería más discreta.
ALGO PRESTADO
La felicidad es el objetivo que la novia persigue a la hora de pedir prestado un objeto para su ceremonia, ya que, a la vez que le dejan un pequeño accesorio, le ceden también parte de la felicidad de la vida de esa persona, convirtiéndose así en un intercambio muy especial de sentimientos. Las novias más emotivas tienen en esta costumbre la mejor forma de recordar momentos especiales de la vida de sus madres y abuelas, ya sea a través de un anillo, un brazalete o incluso una tiara, que además pueden aportar un toque vintage de lo más original a su look final. Este complemento, dice la tradición, debe devolverse a su propietario original al día siguiente de la ceremonia.
ALGO AZUL
Símbolo de pureza, amor y fidelidad, el color azul puede tomar infinitas formas el día de la boda. En su amplia gama de tonalidades, seguro que la novia encuentra aquel accesorio que mejor encaja con su personalidad y vestido de novia, ya sea dominando su imagen o bien resultando más discreto. A su manera, éste también puede significar ese toque de diversión y originalidad que muchas novias desean dar a su diseño nupcial. Desde aplicarlo en la sombra de los ojos, en forma de pequeño lazo cosido en el interior del vestido o bien en la tradicional liga, el color azul aportará sin duda a la novia la vitalidad y energía necesarias a la hora de dar el paso más importante de su vida.
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