Complementos
Además de su vestido, la novia escogerá cuidadosamente sus complementos para lograr una imagen exclusiva y armónica. Desde la solemne tiara a los originales tocados pasando, como no, por el tradicional velo, los accesorios de la novia serán elegidos con sumo detalle para componer un look final sin discordancias, creando una imagen única.
Ya no es necesario pertenecer a la realeza para que la novia se sienta una princesa el día de su boda. Y es que el complemento estrella de las novias aristocráticas, la tiara, puede también formar parte de su imagen con piezas elaboradas en plata y con cristales de Swarovski. Éstas son joyas distinguidas que lucen su máximo esplendor con el cabello recogido. Asimismo, para un resultado menos clásico, la novia puede adornar su peinado con un tocado de flores, decoración de plumas, peinetas con perlas, broches con cristalitos, coquetas horquillas o diademas de formas originales.
Tradicionalmente, el velo era un accesorio indispensable que simbolizaba su pureza y virginidad. La novia llegaba al altar con el rostro cubierto y era desvelada por su esposo tras la proclamación del matrimonio por parte del sacerdote. En la actualidad, no muchas las novias acuden veladas a la ceremonia, pero sí son abundantes las mujeres que deciden lucir el velo como parte esencial de su look nupcial. La maneras de portar el velo son de lo más diversas: puede ir al centro de la cabeza, sujeto y fruncido en la parte alta de la misma o en la nuca sobre un recogido bajo con un broche o pasador, todo dependiendo del peinado y de la forma que posea este complemento.
Respecto a los tipos de velos, destacamos los siguientes:
- Velo corto hasta los hombros.
- Velo largo hasta el suelo por detrás. Puede llevar cola.
- Velo tipo capa que nace en la cabeza, baja por los dos lados del rostro y se cierra por debajo de la cintura.
- Velo tipo mantilla que deja el rostro despejado cayendo a ambos lados del mismo y llegando a la altura de los codos.
El tul es el tejido de los velos por excelencia. Se trata de la tela ideal por su notable transparencia -que deja entrever el vestido bajo él-, y por su gran caída. El tul suele contar con algunas decoraciones. Las más habituales son el encaje, los bordados de pedrería y las puntillas. Entre las variedades de tul destacan el tul plumeti, con adornos en forma de puntos en relieve tono a tono, y el tul ilusión, el más fino y delicado de todos, que se arruga fácilmente.
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