Tejidos de novia
La forma, la caída, el movimiento y el volumen del vestido dependerá en gran medida del tejido elegido para el mismo. Desde el raso a la organza, pasando por el crep y los encajes, las opciones son tan variadas como los estilos, gustos y necesidades de cada una de las novias.
La forma no es lo único que determina la gracia de un vestido sino que también el tejido en el que está elaborado tiene mucho que decir en este sentido. El tejido estructura la prenda, le da volumen, movimiento o rigidez, así como aporta toques de sofisticación o de sensualidad a los modelos.
Entre los tejidos más utilizados para novias se encuentran:
El raso: grueso, con cuerpo, suave, brillante por un lado y mate por el otro.
El tafetán: tejido espeso de hilo fino de seda o algodón y con tacto crujiente.
El mikado: seda natural gruesa con textura ligeramente granulada.
El crep: tela fina de aspecto rugoso, fluida y con caída, suave al tacto.
La mayoría de ellos pueden ser tanto en seda como en otras fibras, incluso confeccionadas sintéticamente. Las mezclas de texturas y las incorporaciones de nuevos tejidos tecnológicos es continua.
Además, en un mismo diseño se suelen combinar varios tejidos, uno para el vestido propiamente dicho y otros para los pequeños detalles. Entre estos tejidos podemos citar el tul, el encaje, la gasa, el guipur, la organza y el jaquard, entre muchos otros. Así, por ejemplo, sobre un vestido en raso se puede colocar una capa de tul bordado, detalles de encaje o un cinturón en organza, que también puede utilizarse para las mangas.
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