Símbolo de elegancia
La corbata la hemos visto siempre en los hombres más elegantes del mundo, pero nunca nos habíamos preguntado por el origen de un trozo de tela como símbolo de distinción masculina. A continuación descubrimos el origen de la corbata y os ofrecemos las claves de estilo para lucir este complemento de la mejor forma.
Aunque pueda sonar estraño, fue Croacia el país de origen de este accesorio universal allá por el siglo XVII, durante la guerra de los Treinta Años cuando los combatientes croatas del rey Luis XIV acostumbraban a lucir una cinta de lino en el cuello a modo de adorno. El pueblo, para distinguirlos, les comenzó a llamar por su nombre crovattes, de ahí su nombre actual: corbata.
Mientras que hasta el siglo XIX solamente se lucía negra o blanca y era reconocida como signo burgués, tres tendencias revolucionaron el uso de este complemento a mediados del siglo XX: la moda zoot de los 40 en EEUU, que proponía corbatas muy anchas; los teddy boys de los 50, que popularizaron las corbatas-cordón; y los mods ingleses de los años 60, hoy de actualidad con la gran presencia de corbatas muy estrechas.
Respecto a las características convencionales de este complemento, destacamos que debe medir entre 140 y 150 cm de largo y entre 8 y 10 cm de ancho. Normalmente acaba en pico y tiene la parte delantera más ancha que la trasera aunque también se utilizan corbatas con acabado recto o plastrones, anchos y fruncidos.
Asimismo, su perfecta colocación es imprescindible y por eso os damos algunas importantes recomendaciones:
- El nudo debe ajustarse bien al cuello de la camisa.
- No puede sobrepasar la cintura del pantalón.
- No se debe ver la parte estrecha por detrás.
- Evitar camisas con botones en el cuello.
- Tener en cuenta la flor del ojal para ir en armonía.
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