La casa de la Campana de Piedra, entre el palacio Goltz-Kinský y la iglesia del Týn.
En el corazón de Europa
La ciudad de las mil torres. Así es conocida la capital de la República Checa, un encantador laberinto donde cientos de altísimos edificios invitan al viajero a pasear por sus románticas calles para descubrir en cada esquina la magia de la Vieja Europa.
Cuatro décadas de régimen comunista han dejado huella en Praga. Esta ciudad, renacida de sus cenizas una y otra vez y que arrastra en algunos barrios periféricos el gris vestigio de la era soviética, ha sabido adaptar sus singulares características a la nueva realidad europea. Eso sí, los praguenses han querido mantener ese ecléctico sentido de la vida que les ha permitido a través de los siglos mezclar diferentes estilos artísticos, diversas culturas o corrientes políticas. Debido a todos los cambios sufridos durante todos estos años, la capital checa puede definirse como un caótico escenario de cuento. Si el viajero decide conocerla a fondo la mejor opción es callejear por ella para descubrir sus carismáticos restaurantes, las mágicas iglesias neogóticas o sus puestos de marionetas. La frecuencia de autobuses y tranvías es buena, pero muchas zonas del centro de la ciudad son peatonales y sólo se pueden visitar a pie.
Texto y fotos: Beatriz Marco
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